El puente de diciembre. Segunda parte: el día de la Inmaculada.

Toda la vida había escuchado decir “el puente de la Constitución” hasta que llegué a Molina de Aragón (Guadalajara) y me pitaron los oídos con aquello de “el puente de la Inmaculada”. Esta singularidad se debe a que la localidad recibió en 1518 del Papa León X una bula que les permitía celebrar su devoción por la Virgen Inmaculada con una misa de Gallo. Por tanto las familias de Molina no tienen una cena de Nochebuena, tienen dos, la del 24 y la del 7 de diciembre. Además, en la tarde fría y oscura del 7 de diciembre suben al cerro de Santa Lucía para hacer una enorme hoguera y beber sidra achampanada mientras intentan calentarse, muchos de ellos lo consideran el comienzo de la Navidad.

Los dos sellos son de la COLECCIÓN GODO-LUIS y fueron emitidos por el Día del Sello, dentados 13 ¼ e ilustrados con huecograbados. El sello de la izquierda fue emitido 24 de marzo de 1960, ilustrado con un detalle de La Inmaculada Concepción de los Venerables. Color verde oscuro y valor facial de 70 céntimos. Tirada de 3.500.000 en pliegos de 100. El sello de la derecha fue emitido el 24 de marzo de 1963, con un detalle de La Inmaculada (Museo del Prado). Color castaño rojizo y valor facial de 10 pesetas. Tirada de 4.000.000 en pliegos de 100. — The two stamps are from the GODO-LUIS COLLECTION and were issued by the Day of the Seal, Comb 13 ¼ and illustrated with intaglio engravings. The stamp on the left was issued March 24, 1960, illustrated with a detail of La Inmaculada Concepción de los Venerables. Dark green color and face value of 70 cents. Print run 3,500,000 in sheets of 100. The stamp on the right was issued on March 24, 1963, with a detail of La Inmaculada (Museo del Prado). Reddish chestnut color and face value of 10 pesetas. Print run 4,000,000 in sheets of 100.

Felicito a todos mis amigos y familiares molineses suponiendo que ya estarán urdiendo unos preparativos especiales para el quinto centenario de la bula papal, el año que viene se cumplirán 500 años de tradición.

La Inmaculada Concepción, aunque en Molina se celebre desde hace más de 500 años, no fue un dogma católico hasta 1854 a pesar de adorarse desde los tiempos visigodos en Hispania. El arte ha reflejado dicha adoración en una iconografía singular donde la Virgen aparece joven, con túnica blanca y manto azul, símbolo de pureza y eternidad, pisando victoriosa una serpiente o dragón que simboliza a Satanás y a una media luna que era el símbolo del Imperio otomano y por extensión del islam.

Pintores barrocos como Bartolomé Esteban Murillo y José de Ribera, reflejaron esta iconografía, sobre todo el primero al que se considera creador de la misma.

Cuadros originales de Murillo y Ribera. Dominio Público.

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