Padres e hijos. Los Paredes

Nació indefenso como todos, abandonado por sus padres que lo tuvieron sin curas ni compromiso alguno. Al poco de venir a este mundo en Trujillo (Cáceres) su padre lo dejó al cuidado de su primo Hernán de Coraja que murió joven dejando al niño de 7 años al cuidado de Sancho de Paredes, otro primo del padre.

Por los nombres de los familiares y con el dato de encontrarnos en el siglo XVI, no les resultará difícil deducir el origen noble de nuestro protagonista Diego García de Paredes y Vargas (1506 – 1563). Como sus dos progenitores tenían sangre azul fue educado como hidalgo a pesar de su condición de hijo natural (lo tuvieron fuera del matrimonio), recibió instrucción en las letras, las matemáticas y las armas.

A pesar de la lejanía, la enorme sombra del padre le marcó por vida, no podía ser de otra forma al ser hijo de un guerrero de fama, un héroe, un Hércules, un auténtico gigante del que compartía, sangre, sueño y nombre. Ese progenitor que daría de comer a miles de psicólogos hoy era Diego García de Paredes y Torres (1468 – 1533), no era un cualquiera, conocido como el Sansón de Extremadura ha pasado a la historia por sus gestas, tantas veces relatadas que fueron adquiriendo un tono épico a la par que aumentaban las cifras de enemigos vencidos, degollados y decapitados.

La naturaleza ayudó al mito con unas dimensiones espectaculares, de estatura cercana a los dos metros, o superior, iba acompañada de un cuerpo atlético, corpulento y proporcionado que le permitía ser ágil y letal en la batalla. Un enemigo así apabulla, pero en aquellos tiempos, con una estatura media bastante menor, Diego debía aterrorizar. Más de uno se acobardó y prefirió salvar la vida antes que la honra no acudiendo al duelo con Don Diego García, que era un gran aficionado a la defensa del honor por las armas.

Bajo las órdenes del Gran Capitán fue un regalo envenenado para los turcos que defendían el castillo de San Jorge en Cefalonia y detuvo al ejército galo en el puente de Garellano. Batalla esta última citada por Cervantes en el Quijote cuando el cura salva del fuego un libro del Gran Capitán donde se cuenta la vida del Sansón: “y este Diego García de Paredes fue un principal caballero, natural de la ciudad de Trujillo, en Extremadura, valentísimo soldado y de tantas fuerzas naturales, que detenía con un dedo una rueda de molino en la mitad de su furia; y, puesto con un montante en la entrada de un puente, detuvo a todo un innumerable ejército, que no pasase por ella; e hizo otras tales cosas, que si como él las cuenta y las escribe él asimismo, con la modestia de caballero y de coronista propio, las escribiera otro libre y desapasionado, pusieran en su olvido las de los Héctores, Aquiles y Roldanes.”

Repudiado en un momento de su vida llegó a hacerse pirata por un breve periodo de tiempo, la mayoría de sus gestas fueron al servicio de duques, reyes, emperadores, cardenales y papas. Tras volver de luchar en el Danubio con los otomanos murió de la forma más irónica por jugar con unos niños en las calles de Bolonia, las heridas producidas por la caída del caballo hicieron lo que tantos enemigos anhelaron.

Ilustración de la batalla de Garellano realizada por Gustavo Doré para iluminar El Quijote.

Cuando su hijo empezó a tener uso de razón las historias de su padre recorrían todo el Imperio mientras se clavaban en su corazón lanzándolo a las armas y a la emulación del padre. Juramentado para conseguir reconocimiento y gloria fue a la tierra de las oportunidades para todos los aventureros, buscavidas y segundones maltratados por el mayorazgo, América.

Con 18 años cruzó el Atlántico y participó en la conquista de tierras centroamericanas (Nicaragua y Panamá) hasta que un familiar lejano y también trujillano ilustre, Francisco Pizarro, le ofreció ir a la conquista del imperio Inca. No lo dudó un momento aunque sabía que Pizarro ya había fracasado en el intento de dicha empresa.

Trujillo es la cuna de los dos Diego García de Paredes, Francisco Pizarro, Francisco de Orellana y otros trujillanos ilustres. Hoy en América hay cuatro ciudades homónimas. Postal de la Plaza Mayor y el castillo de Trujillo. Fotógrafo Modesto Galán. —Postcard of the Plaza Mayor and the Trujillo Castle. Photographer Modesto Galán. LUIS COLLECTION.

Formaron una expedición de menos de 200 hombres por lo que buscaron la alianza de indígenas que querían liberarse del yugo inca y aprovecharon las fracturas internas de un imperio que acababa de sufrir una guerra civil de origen dinástico.

Diego García de Paredes y Vargas tuvo un papel importante en la preparación y en la propia batalla de la plaza de Cajamarca. Acontecimiento crucial de la conquista del Perú ya que el emperador Atahualpa cayó preso, posteriormente también participó en la batalla de Jauja y en la toma de Cuzco.

De vuelta en Europa se alistó en los tercios combatiendo, como lo hiciera su padre, en distintos frentes: Francia, Flandes, Túnez o Sicilia.

Le quedaban muchas fuerzas y con 38 años volvió a América para buscar con su paisano Orellana El Dorado. Dos años antes Francisco de Orellana había descendido el río Amazonas y esta vez quería adentrarse en el delta aguas arriba con unas 300 personas, por un año estuvieron pasando penurias y Diego García fue de los pocos que sobrevivió a las enfermedades y a las flechas envenenadas de los indios Caribes.

Su siguiente empresa fue la conquista de tierras en el Nuevo Reino de Granada, en los actuales países de Colombia y Venezuela. Allí fundo la actual ciudad de Trujillo (Venezuela) con el nombre de “Nuestra Señora de la Paz de Trujillo”.

Uno de sus últimos servicios a la Corona fue apresar al Loco Aguirre. Lope de Aguirre y sus marañones se habían declarado en rebeldía contra Felipe II y tras un viaje fratricida por el Amazonas habían llegado a la isla Margarita desde donde atacaron tierra firme. La celada organizada por Diego García de Paredes en Nueva Segovia de Barquisimento supuso el fin de Aguirre que cayó asesinado por uno de los suyos como tantas veces él había hecho.

El hijo de Sansón vuelve por última vez a España donde el rey le nombra capitán general y gobernador de Popayán, puesto que nunca disfrutó ya que, al hollar por tercera vez el suelo americano en la playa de Catia, fue asesinado por los indios Caracas.

Queda a su criterio si el hijo fue capaz de emular al padre, en mi humilde opinión lo superó con creces.

Sello emitido el 12 de octubre de 1963 dentro de la Serie Forjadores de América con la efigie de Diego García de Paredes (hijo). Dentado 12 ¾. Huecograbado. El de valor facial de 1 peseta de colores azul y salmón y el de 5 pesetas castaño y amarillo. Tirada de 3.500.000 en pliegos de 75. — Stamp issued on October 12, 1963 within the Forjadores de América Series with the effigy of Diego García de Paredes (son). Comb 12 ¾. Gravure. The one of facial value of 1 peseta of blue colors and salmon and the one of 5 pesetas chestnut and yellow. Print run 3,500,000 in sheets of 75. GODO-LUIS COLLECTION.

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