Vacaciones y basura

Al finalizar el curso siempre hay una limpia, en la mía de ayer utilicé una caja del almacén que debía llevar alojando basura y polvo más de 15 años. Tras meter en ella el fruto de mi acto de purificación, me acerqué al contenedor azul siendo martilleado por el sol y el aire caliente que estos días nos llega del Sáhara.

Rápidamente papeles, folletos, carteles y recortes se precipitaron a la muerte, antes de darle matarile a la propia caja, miré dentro. Recibí una de esas miradas que no se olvidan, la del arte que quiere vivir y se siente seguro entre la mierda.

Felices vacaciones.

La postal que magullada y enferma se resistía a morir.

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