Vacaciones en el pudridero

Siendo un niño de 14 años visité El Escorial por primera vez. Lo que más me llamó la atención fueron los panteones y la biblioteca. Recuerdo los numerosos sepulcros blancos del Panteón de Infantes, especialmente los que en una sala forman una especie de tarta nupcial.

Sello español emitido el 31 de octubre de 1961. Perteneciente a la serie dedicada al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (vista general). Dentado 12 ¾. Calcografía. Gama de castaños. Tirada de 4.000.000 en pliegos de 25. Valor facial de 5 pesetas. — Spanish stamp issued on October 31, 1961. Series dedicated to the Royal Monastery of San Lorenzo de El Escorial. Comb 12 ¾. Chalcography. Chestnut range. Print run of 4,000,000 in sheets of 25. Face value of 5 pesetas. GODO-LUIS COLLECTION.

El panteón reservado a los reyes merece un hueco en mi memoria, al igual que la llegada por una estrecha escalera cuyo descansillo está flanqueado por dos puertas de madera. El guía dijo “los pudrideros” y mis oídos juveniles volvieron a la realidad que el lujoso mármol no puede esconder, la muerte que nos iguala a todos.

Después de aquella inolvidable visita, tomé el primer granizado de limón de mi vida invitado por mi tío Enrique Parra, en aquel tórrido verano comenzaba su labor de enseñarme España teniendo su casa de Alcorcón como base.

Hoy empiezo otras vacaciones escolares, pero sin granizado, sin Escorial y sin tío, pero eso sí, con pudridero, pudridero de la peor clase, pudridero moral. Por mucho que estas televisiones y sus periodistas se dediquen a la alegría electoral subvencionada, a mentir y tapar, la verdad aflora por todos lados. Sí, una de las peores cosas que llevo de este horror, es que se hable más de la curva que de los muertos, que se les cuente pero que no cuenten, que no existan entrevistas a familiares, o que los balcones y el “resistiré” de las estrellas sea el centro de la actualidad informativa.

Quería escribir una larga entrada, pero estoy sobrepasado.

Mi más sentido pésame a tantos familiares de tantas víctimas.

La comparación con Italia sigue dejándonos muchas preocupaciones por cosas como que tenemos el récord de muertos diarios (950 muertos el 2-4-20), que seguimos a un ritmo superior al de ellos (si seguimos tomando como punto de partida los 10 fallecidos en cada país les sacamos hoy un 80% más de fallecidos), que hemos llegado a 10.000 muertos seis días más rápido que ellos o que en España se hacen menos test y el número de contabilizados es menor (ya comentamos que los muertos por COVID-19 están subcensados).

Madrid es sin duda la Comunidad Autónoma más castigada, seguida por Cataluña. Pero teniendo en cuenta el número de muertos respecto a la población, nuestra Castilla-La Mancha alcanza la triste cifra de 45 muertos por cada 100.000 habitantes, la segunda cifra más alta.

Madrid es la única comunidad que lleva 12 días con un incremento porcentual de fallecidos menor a la media nacional, parece que en la capital se está consiguiendo llegar a la cima de la curva. Pero el freno de la catástrofe madrileña no puede eclipsar las situaciones delicadas de las otras comunidades, por ejemplo, en ninguna comunidad se aprecia una reducción mantenida del número de fallecidos.

 

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